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Le solicité una entrevista a D. Pedro Zaragoza. Para ello tenía varias motivos: Pedro Zaragoza es un gran hombre desde varias facetas. Como persona lo es y, en un mundo como el que vivimos, merece la pena constatar y verificar que aun existen personas así. Como político y por la charla que mantuvimos me consta que es un hombre leal y que sabe mantener sus palabras y juramentos. Esto que, para hombres como él o como yo, son una autentica religión, también nos consta que muchos pierden la memoria. Y ya, como Alcalde de Benidorm fue el artífice de un fenómeno económico, turístico y social que tiene un nombre: Benidorm. Por si alguien lo quiere olvidar, como yo no olvido y la memoria tampoco la pierdo, esta es, precisamente, la razón de esta entrevista. En ella charlamos de muchas cosas. Unas las vais a leer escritas. Y otras no lo están. No es necesario. Ya os las imagináis. A D. Pedro Zaragoza le han realizado muchísimas entrevistas. La mayoría de ellas están publicadas en Canfali, en sus propias obras. . .etc. Entonces me pareció mas interesante solicitar del Sr. Zaragoza , esos materiales, que siempre serian mas densos, ordenarlos y poderlos ofrecer aquí. Y esto es lo que hemos hecho. Agradecemos a D. Pedro Zaragoza su amabilidad y colaboración . Juan Aznar Sánchez
¿Por qué le hicieron alcalde de Benidorm? Cuando yo regresé a Benidorm, desde Extremadura, donde estaba trabajando en las minas de fosfato, y debido a una grave enfermedad de mi Padre, a consecuencia de la cual murió, me encontré con la noticia de que el Alcalde de Benidorm, el muy honorable D. Vicente Pérez Fuster, maquinista naval, hombre de gran prestigio, caballerosidad y eficacia, había dimitido por razones de edad. En aquel tiempo, en Benidorm, existían tres grupos de presión política y cada uno de ellos tenía un candidato para suceder al bueno de D. Vicente Pérez Fuster. El grupo pilotado por la Cofradía de Pescadores, apoyaba como aspirante a D. Francisco Ronda Vives; el sector comercial, prefería a D. Andrés Alemany Baeza y D. Miguel Barceló Pérez, era presentado por su Padre, D. Miguel Barceló Martínez, con muy buenas relaciones políticas. Entre ellos, se atacaban ferozmente para desacreditar a la competencia y, al final, todos quedaron mutilados políticamente, para ocupar la alcaldía. El que más posibilidades tenía para ocupar la alcaldía era el entonces ya Teniente de Alcalde, con D. Vicente Pérez Fuster, D. Ramón Ferrando Solbes, que, como los demás, era gran amigo mío y que después fue depositario en la Corporación que yo presidí y muy buen colaborador. Yo aún no sé la razón por la que no le nombraron alcalde, me figuro que sería porque los ataques entre los aspirantes también le perjudicaron. En esta situación, algunas personas de Benidorm, entre los que destacaban varios amigos míos, dieron mi nombre para ocupar la alcaldía y cuando el Inspector Provincial del Movimiento, D. José Abad Burrueza, que años después fue Registrador de la Propiedad de nuestra Villa, se trasladó a Benidorm, con el fin de apaciguar los ánimos y buscar una solución urgente al problema creado, le hablaron de mí, nos conocimos y él, con el beneplácito del Subjefe Provincial del Movimiento, D. Agatángelo Soler Llorca, algún tiempo después Alcalde de Alicante, me propusieron al Jefe Provincial del Movimiento y Gobernador Civil, D. Jesús Aramburu Olaran, quien me llamó a Alicante y me pidió hacerme cargo de la alcaldía de Benidorm, lo que agradecí por la atención que representaba pero renuncié porque pensaba regresar a Extremadura, donde tenía un buen trabajo y mi vida completamente resuelta. Entonces, estaba buscando, con la ayuda de varios amigos, muy especialmente de mi pariente, Pepe Soria Zaragoza y mi amigo, Paco Agulló Berdín, una persona para que se hiciera cargo, de momento, de la administración de mis bienes, que al morir mi Padre, había heredado. Volví a ser llamado por el Gobernador Civil, pero me hice el sordo y no acudí a su cita hasta que la Guardia Civil me visitó para rogarme que les acompañara en el Tren de La Marina, para visitarle, en su despacho en Alicante. Pedí, por favor, que no me llevasen detenido y esposado, a lo que accedieron gustosos. Junto a ellos llegué al Gobierno Civil, donde me insitió el Gobernador que aceptara, por tres meses, la alcaldía, para calmar un poco los ánimos en Benidorm y, después, que me fuera a Extremadura, como era mi proyecto. Entre esta actitud del Gobernador Civil y la presión de muchos benidormeros, al enterarse de lo que estaba ocurriendo para que aceptara, así lo hice y me vi de buenas a primeras, trasformado en Jefe Local del Movimiento y Alcalde de Benidorm. Lo grato de estos acontecimientos fue que los tres aspirantes: señores Ronda, Alemany y Barceló, colaboraron muy bien conmigo. ¿Cuántos años ostentó este cargo? Fui interino desde el 6 de octubre de 1950 hasta el 20 de enero de 1951, y desde esa fecha hasta que fui nombrado Presidente de la Diputación Provincial de Alicante, el 13 de octubre de 1966. ¿Qué es lo que más le motivó en todo este tiempo? Inventariar las posibilidades que tenían en mi pueblo para su mejor y más rápido desarrollo y aprovecharlas al máximo para el progreso del Municipio. En su época de alcalde, importantes personalidades, de dentro y fuera de España, venían invitadas por usted. ¿De todas éstas, cual de ellas es la que mejor recuerdo le dejó?. Es verdad que fueron muchas las personas que vinieron a Benidorm y la que más me impresionó, por su gran personalidad y visión clara de futuro del mundo, fue el S.A.I.R. Archiduque Otto de Habsburgo. También conocí al General Perón, que vivió unos meses con nosotros en nuestra casa de “El Carrasco” y a muchísimas personalidades a quienes había invitado a Benidorm, y que algunos de ellos afincaron en estas tierras o residieron algún tiempo aquí, como por ejemplo: Georg Gaupp-Bergshausen, Secretario general del Centro Europeo de Documentación y de información (CEDI); El Príncipe reinante de Lichtenstein; Dr. Hans Joachcim Von Merkatz, Presidente internacional del CEDI y Ministro Federal alemán; Sir John Rodgers, Ministro de Obras Públicas y después de Finanzas en el Gobierno inglés; D. José Ignacio Escobar Kirkpatrich, Marqués de Valdeiglesias, Consejero de Estado de España; el Príncipe Waldburg-Zeil, Diputado alemán; el Conde Waldburg-Zeil, alto directivo del Deutsch Bank; Sr. Marossi, Embajador de Hungría; el Marqués de Santa Cruz, entonces Embajador de España en Londres; El Conde Juan Podstatzky de Lichtenstein; el Dr. Félix Buttersach, Editor de Prensa alemán; Erich Anner, Diputado sueco; Dr. Alfons Dalma, Periodista de Munich y Viena; Dr. Franz Heubl, Ministro de Estado alemán; Conde François de la Noe, Consejero de Estado francés; Dr. Franz-Joseph Strauss, Ministro Federal alemán, presidente de CSU y después Presidente de Baviera; Profesor universitario italiano Umberto Toscano; Rawajongs Kukrit Pramoj de Thailandia; el Profesor Wernes Schulz, periodista; el Dr. Arvid Fredborg, consultor en asuntos Económicos Internacionales de Estocolmo; el periodista español, Emilio Romero Gómez; el Ministro de Trabajo español, Fermín Sanz Orrio; el Ministro de Hacienda español, Mariano Navarro Rubio;, el Ministro de Industria español, Joaquín Planell; el premio Nobel, Dr. Severo Ochoa; el Embajador de España y Ministro de Información y Turismo, Alfredo Sánchez Bella; el Conde de Lorgeril de Francia; Juan de Arespacochaga, Ingeniero de Caminos, economista y Director General de Promoción de Turismo, los Ex-Presidentes dominicanos Balaguer y Boix; el Ex-Presidente colombiano, Lleras Camargo, etc., etc. También tuve ocasión de conocer a la familia del General Franco, de la que guardo magníficos recuerdos, llegando a consolidar una muy sincera amistad. ¿Podía usted haber hecho un Benidorm, turísticamente hablando, más selecto?. Primero, permítame que le pregunte qué entiende usted por selecto. En mi concepto, lo selecto va unido al trabajo, el esfuerzo y a la gran clase media de la que dependerá, guste o no, el futuro del mundo. Estoy tan convencido de que acertamos al escoger esa dirección, que hoy, yo personalmente, volvería a hacer lo mismo. No olvide usted que el futuro de la humanidad está más en una gran clase media que en pequeños grupos superpotentes económicamente, pero en muchas ocasiones vacíos de valores morales y cívicos. ¿Hubo algún tipo de pacto entre usted y Martín Artajo para que la Costa del Sol, concretamente Marbella, fuese promocionada para la clase privilegiada y Benidorm para la clase baja o media?. ¿Fue así?. Nada de eso. Fui muy buen amigo de los dos hermanos Martín Artajo, a través de mi entrañable, buen amigo y compadre, José Ignacio Escobar Kirkpatrich, Marqués de Valdeiglesias. Precisamente el Ministro Alberto Martín Artajo fue quien me llamó para comunicarme que el Archiduque Otto iba, acompañado del Marqués de Valdeiglesias y el Barón Georg Von Gaupp Berghausen, secretario del Archiduque, recorriendo las costas españolas, en busca de un lugar para adquirir una finca y construirse una residencia. Me insistió, Martín Artajo, sobre lo conveniente que era que el Archiduque Otto, Jefe de la Familia de Habsburgo, afincara en España, por bien de nuestra Nación. Excuso decirle que me volqué y, después de comernos un caldero de arroz meloso con pescado, en Casa del Ti Nadal, y con la ayuda de la entonces Caja de Ahorros del Sureste de España, conseguí que el Archiduque y todo un grupo de personalidades del mundo de la política, de la economía y de la intelectualidad, afincaran en Benidorm. Usted fue, sino estamos equivocados, el primer alcalde que realizó un Plan General de Urbanismo. ¿Es así?. No es cierto. Planes de Urbanismo en España habían muchos. Lo que sí hicimos, el Ayuntamiento de Benidorm, fue estudiar y aprobar el primer Plan General de Ordenación Urbana que contemplaba e incluía en su normativa, todo el Término Municipal y aquí es precisamente donde radica, desde mi punto de vista, el éxito de Benidorm. ¿Esta medida urbanística le generó problemas con vecinos de nuestra Villa?. Si no recuerdo mal, en contra de nuestro Plan, se presentaron algo más de cuatrocientas Alegaciones y, en algunas de ellas, hasta se metían con mi buena Madre. Por otra parte, algunos Alcaldes de esta Provincia, que formaban parte de la Comisión Provincial de Urbanismo, protestaban y se burlaban de que un “alcaldito” medio loco se empeñara en tener en su pueblo, Benidorm, calles más anchas que en la Capital y en poblaciones tan importantes como Elche, Alcoy, Orihuela, Denia, etc. cuando en nuestro Registro Municipal de vehículos existían siete censados, entre camiones y turismos. Presidía la Comisión Provincial de Urbanismo, el Gobernador Civil, que en aquella ocasión era, D. Evaristo Martín Freire, boticario, ex-Alcalde de Piedrabuena y ex-Presidente de la Diputación Provincial de Ciudad Real, quien, ante tanta presión buscó una solución intermedia, que consistió en dejar las calles la mitad de anchas de lo que habíamos proyectado el equipo técnico, que dirigió los trabajos, y el Ayuntamiento de la Villa de Benidorm. Este equipo técnico lo componían: el Arquitecto D. Pedro Bidagor Lasarte, Director General de Urbanismo cuando esta Dirección dependía del Ministerio de la Gobernación; D. Manuel Muñoz Monasterio, considerado entonces uno de los mejores urbanistas de España; el arquitecto urbanista, profesor de la Escuela de Arquitectura de Madrid, D. Luís Rodríguez Hernández y el magnífico arquitecto, D. Francisco Muñoz Llorens, Director de la Oficina Provincial de Urbanismo de Alicante y, posteriormente, Arquitecto Municipal de Benidorm. Problemas como se puede deducir de lo que he dicho, tuvimos a montones pero aquel Ayuntamiento, formado por hombres libres y no por miembros de ningún Partido Político, supo afrontar la situación y responder con valor. ¿Cómo Alcalde, que concepto cree usted le tienen actualmente sus convecinos?. Si me hablan del pasado, puedo dar alguna opinión, aunque es posible que me equivoque, pero en el presente creo que no existo, políticamente hablando, repito políticamente, para nadie ni para nada. ¿El actual desarrollo urbanístico de Benidorm, es el que usted hubiera preferido o le hubiera gustado hacerlo de otra forma?. Hubiera preferido el primer proyecto que presentamos y que fue, lamentablemente mutilado, como antes he dicho. ¿Cómo alcalde, hubiera dado luz verde a la construcción de viviendas en el Tossal y en Sierra Helada?. En el Tossal jamás, porque es un yacimiento arqueológico digno del mayor respeto. En Sierra Helada, nunca hubiera permitido construir en solares de menos de 2500 m2, y con un volumen de 0’20 ó 0’40 m3/m2. ¿Hubiera permitido la cantera de Sierra Helada?. No tengo conocimiento de este tema, por lo tanto, no sé a qué se refiere ni de qué se trata. Ahora bien, si me da tiempo, lo averiguaré y le daré mi honesta opinión. Estamos seguros que usted es una de las personas que, tal vez, sepa del tema del agua y los trasvases. ¿Es así? Bueno, en parte sí es cierto pero no soy de los que más conocen este apasionante asunto, ya que en esta, nuestra tierra, “La Terreta”, el agua ha sido siempre un factor importantísimo y bastante escasa. Para que se den cuenta de la importancia que tiene el agua para nosotros, tanto en la Provincia de Alicante como al Norte y Sur de la misma, hay un hecho que demuestra lo que le estoy diciendo y es el siguiente: siempre que ha habido Elecciones, ha votado más gente en la de los Sindicatos y Comunidades de Riego, que en las Municipales, Provinciales o Generales. Recuerdo, hace años,. Y muy especialmente en nuestra querida Vega Baja, que cuando se celebraban estos Comicios, tenía que intervenir la Fuerza Pública porque a garrotazo limpio, contra las urnas y entre los partidarios de las distintas candidaturas, es como terminaba “la fiesta”. Aparte de eso, yo personalmente, me siento un entusiasta de la busca de aguas y, además, como zahorí que soy, es una actividad que conozco muy bien y que he practicado reiteradamente. En la Finca “El Carrasco”, que fue de mi primo Juan Zaragoza y que después fue mía, marqué y perforé un pozo, que la transformó en un auténtico oasis, con una fuente en la calle y agua gratis para todos los que quisieron aprovecharla. Este pozo, lamentablemente, cuando se construyó y pese a mis reiterados ruegos, un tal D. Emilio (que no era ni Ruzafa ni Castelar) no me hizo ningún caso y tapó el pozo que hoy podría servir perfectamente para regar el Parque de L’Aigüera o Parque de no sé que Reyes. También, en mi Finca “El Curt”, de tan triste recuerdo, perforé y encontré 81 l/m2 de agua, aunque un poco cargada de cal y en menos porcentaje de sal y el final este pozo no sé cuál ha sido. En la actual Finca donde vivo, heredada de mi abuela Pepa Barceló, La tía Pepa la Cambreta, también marqué y perforé un pozo del que regamos nuestros limoneros, naranjos, olivos, verduras y jardinería y abastece perfectamente la piscina que disponemos. Marqué aguas para varios amigos que perforaron y la han encontrado, a los que me permito recordar, el Conde D. Miguel de Lorgeril, en su Finca “La Foya Manera”, al Príncipe Jorge de Waldburg, en la Cala de Benidorm, y a muchos amigos más que he tenido la satisfacción de poder ayudar, facilitándole el más preciado de los líquidos para esta tierra. ¿Es verdad que existió un proyecto del trasvase del Ebro al Vinalopó-Segura hace décadas?. ¿Nos puede informar al respecto?. Es verdad que existió un proyecto sobre este tema y el día 18 de enero de 1992, en “La Cara del Moro” de A.B.C. Alicante, se publiqué un articulo mío titulado “Trasvase Ebro-Vinalopó-Segura” que dice: “Probablemente no son muchos los alicantinos que han oído hablar del trasvase de las aguas del río Ebro al Vinalopó-Segura pero lo cierto es que existió un proyecto que ahora parece olvidado… ¿o perdido?, para trasvasar las aguas de la desembocadura del Ebro y aprovecharlas en nuestras resecas tierras acariciadas por nuestro clima. Este proyecto fue aprobado técnicamente en Consejo de Ministros. Las aguas de este caudaloso río han sido y también son anheladas por los catalanes y hace algunos años defendió sus aspiraciones el influyente, hábil y eficaz alcalde de Barcelona, José María Porcioles, y por parte de esta Provincia de Alicante lo hizo, con menos medios económicos pero con más tenacidad y astucia mi mejor amigo y paisano. Alicante supo ganarse la simpatía de los aragoneses que se transformaron en nuestros mejores aliados. Desde los micrófonos de Radio Zaragoza se contestó cumplidamente a todas las preguntas y se aclararon las dudas de los alborotados agricultores maños muy temerosos de salir excesivamente perjudicados. La lucha fue muy correcta pero extremadamente dura y por fin los Poderes Públicos se inclinaron a nuestro favor con el incondicional apoyo de los aragoneses. El proyecto catalán sangraba agua del medio Ebro y la canalizaba “caballera” hasta sus tierras con el posible perjuicio para el campo aragonés. Nosotros solicitamos elevar las aguas que se perdían en el mar, desembocadura del Ebro, y por las provincias de Castellón y Valencia llegaban canalizadas hasta nuestro Vinalopó y Segura para así asegurar el riego de nuestras tierras y preferentemente atender la creciente demanda de aguas potables de nuestros núcleos urbanos, colonias turísticas y zonas industriales. Castellón nos apoyó sin reservas porque veían en la realización de nuestro proyecto la posibilidad de reforzar, en casos de necesidad perentoria, sus riegos tradicionales. También Valencia ayudó en aquella ocasión a Alicante por la misma razón que lo hizo Castellón y especialmente los agricultores de la cuenca del Júcar que creían así alejar la presión de los alicantinos, eternos aspirantes a aprovechar los sobrantes de su río, pues el trasvase Júcar-Vinalopó-Segura, nunca fue buen visto por ellos. Como los agricultores del Norte del Ebro por razones climatológicas no podían pagar el agua elevada al precio de nosotros, los aragoneses veían salvaguardados sus intereses ya que no les “quitábamos” sus aguas y en la región de Valencia todos nos beneficiábamos, sacamos este proyecto adelante del que después nada he vuelto a saber a pesar de que estudios serios que se adjudicaron al proyecto lo calificaban técnica y económicamente realizable y rentable. Si me han informado bien, los catalanes han insistido en su empeño y han sacado ya “tajada”. En este asunto no podemos los alicantinos echar las culpas a otros. ¡Enhorabuena a los catalanes porque defienden los intereses de su tierra por encima de los grupos políticos!.” En la aprobación técnica de este proyecto nos apoyaron mucho D. Vicente Mortes Alfonso, Ministro de la Vivienda y D. Alfredo Sánchez Bella, con el cual colaboré muy directamente, Ministro que fue de Información y Turismo. ¿Qué personalidades colaboraron en este proyecto?. Aparte de los mencionados Ministros Mortes y Sánchez Bella, todo el grupo de Procuradores en Cortes aragoneses, que visitaron nuestra tierra, fueron cumplidamente mimados y tratados como hermanos, en bloque apoyaron el proyecto que habíamos presentado nosotros. Además, las Confederaciones Hidrográficas del Ebro, del Júcar y del Segura, también lo hicieron, pues esta solución favoreció mucho a toda la Cuenca, del actualmente enfermo, río Segura. ¿Sobre el Júcar, en este sentido, se hizo algo?. Siempre, los regantes del río Júcar han temido que, al cedernos agua a los “valencianos del Sur” y murcianos, fuera el principio de su ruina, pero nosotros uníamos el trasvase del Júcar a nuestra tierra, con el de El Ebro, a los antiguos Reinos de Valencia y Murcia. Nos gustaría nos analizase la gestión municipal de sus sucesores. ¿Se atreve?. Claro que me atrevo y con todo género de detalles. En uno de mis próximos libros, este tema será cumplidamente tratado… pero con pelos y señales. ¿Le gustaría volver a ser el Alcalde de Benidorm?. De ninguna manera, porque nunca fueron buenas las segundas partes. Creo que tuve tiempo para hacer lo que debía y ahora son otros, más jóvenes, los que deben asumir tan grata responsabilidad y tanto honor. ¿Si tuviera en sus manos esta posibilidad, rectificaría algo de lo realizado hasta ahora?. No lo he pensado porque es imposible. Por lo menos por mi parte. ¿Por qué nunca se ha presentado a unas elecciones municipales?. Jamás se me ha ocurrido, pero, por otra parte, no creo en el actual sistema electoral, que me parece un enorme cachondeo. Cuándo le entregaron “el sobre” del cese del cargo, ¿maldijo a alguien?. No. Yo nunca he sido capaz de maldecir a nadie, aunque he recibido bofetadas no deseadas. Hablemos del Festival de la Canción y si cumple los fines por el que usted lo creó. Creo que el Festival de la Canción fue importante para Benidorm y para el turismo en general y puede seguir siéndolo. Ahora bien, depende de sus administradores y gestores y de algunos complementos más el que siga cumpliendo los objetivos para lo que fue creado. ¿Se cree usted querido por los benidormeros?. Por unos sí y por otros no, como cualquier benidormero más. Ser alcalde de su pueblo, ¿Qué ha significado para usted?. Algo muy importante, porque me dio ocasión, durante unos años, de poder servir, con pasión, los intereses de mi pueblo y de mis paisanos. Ser alcalde del pueblo donde has nacido o en el que tienes raíces humanas, es lo más importante que se puede ser en política. ¿Se arrepiente de algo que haya hecho en su época de alcalde?. Creo que toda gestión en la vida tiene resultados positivos y negativos. Si en la parte negativa de mi gestión he podido perjudicar a alguien, aunque yo no lo sepa, pido perdón humildemente. ¿Se arrepiente de algo?. No poder conseguir formar una gran mancomunidad entre los pueblos de esta zona, que no es lo mismo de comarcalizar, que quede este detalle muy, muy claro. El explicar las razones de sí a la mancomunidad y no a la comarcalización, las he expuesto reiteradamente, tanto en mis charlas-conferencias –en varios Municipios españoles- como por escrito, cuando publicaban, sin ningún inconveniente, mis colaboraciones en Prensa. Díganos esta faceta de escritor que desde hace unos años es notoria en usted. ¿Cuándo le surgió?. Siempre me ha gustado escribir pero no me ha sido fácil hacerlo, porque sé que no escribo bien, aunque también es cierto que digo muchas cosas que he vivido, que son interesantes en tanto en cuanto se refieren a hechos o proyectos e idearios que afectan a los demás, muy especialmente a la “meua terreta”. Hace muchos años, colaboré con alguna frecuencia, en periódicos como “Arriba”, “Pueblo”, “Ya” y, posteriormente y con mucha regularidad, en “A.B.C.”, y fui fundador, con D. Manuel Fraga y un grupo de amigos y paisanos, del Diario “El País” y que, por razones que merecerían comentario aparte, al poner mis acciones a nombre de una “persona de confianza” por “razones fiscales”, se quedó con ellas, ¡gajes del oficio!. También fui propietario y editor, durante algunos años, del Semanario “La Marina”, dirigido por periodistas del prestigio de Juan Carlos Villacorta, Pedro Rodríguez, Juan Pérez Benlloch y otros. Este semanario es el más antiguo de la Región de Valencia y que, al cabo de los años, he vuelto a recuperar y hoy está a nombre de la familia Zaragoza Ivars. ¿Volveremos a publicarlo?… Depende de muchas circunstancias que hay que barajar y meditar para, al fín, decidir lo más conveniente sin MUCHA pérdida económica, ya que el último año que se publicó me costó de mi bolsillo, cerca de tres millones de pesetas de pérdidas. Cantidad prudentemente normal para un idealista como yo pero catastrófica para un padre de familia, también como yo. ¡Me retiraron toda la publicidad y en su consecuencia nos hundieron!. Sabemos y nos consta que es un empedernido colaborador literario con algunos periódicos, A.B.C. en particular, y bajo la sección de “La Cara del Moro”. ¿Por qué?. Yo era un colaborador asiduo de A.B.C. en su columna “La Cara del Moro”, que llevaba este nombre como recuerdo al Castillo de Santa Bárbara de Alicante, que visto desde la zona portuaria de la Capital de la Provincia, asemeja una cara de moro. En la portada de mi libro “Mis Caras del Moro” aparece una fotografía que confirma perfectamente lo que le estoy diciendo. En esa sección de la edición de A.B.C. en Alicante, colaborábamos varios alicantinos, entre los que recuerdo: Agatángelo Soler Llorca, Miguel Signes, Juan Carlos Tur Ayela, Juan Vives, Demetrio Mallebrera, José Ferrándiz Lozano, Juan Cantó, Ramón Fernández de Tirso, Vicente Cutanda, Luís Espinosa, Francisco Rodríguez Marín, Blas de Peñas, Enrique de Diego y algunos más. Yo creo que aquella columna, honestamente, era una de las voces más auténticas de la Provincia de Alicante. Con el mayor respeto a la Región, ahora llamada Comunidad por razones difíciles de entender, pienso que el espíritu e intereses alicantinos merecen una atención MUY ESPECIAL y que además es compatible con todo lo regional. Ultimamente vemos que no aparece esa sección. ¿Nos puede decir el motivo?. Con la desaparición de la edición de A.B.C. Alicante, también lo hicieron “La Cara del Moro” y los que las escribíamos, aunque en mi caso particular, coincidiendo con ciertos cambios políticos, mis escritos dejaron de publicarse el 5 de julio de 1997 y en su consecuencia, algunas gentes realizaron comentarios para todos los gustos y algunos intentaron ridicularizarme con burlas de mal gusto. Ser escritor conlleva consigo ser amante de la libertad de expresión. ¿Comulga usted con esta máxima?. Totalmente comulgo con la libertad de expresión y todos saben perfectamente que cuando actuaba en política, recibí muchos hachazos tremendos y de todas partes y no por eso después dejé de tratar correctamente a todos los que me maltrataron. Claro está que los que escribimos crónicas, debemos ser, muy mucho, notarios de los hechos y no inventar y echar leña al fuego. Este asunto es muy importante pues el sentido de la responsabilidad y la ética debe ser para nosotros lo principal. En nuestro poder tenemos varios libros de usted pero, así lo tenemos entendido, lleva entre manos un par más. ¿Es cierto?. Sí, es cierto y en este momento estoy trabajando en tres libros, no en dos. El primero, del que ya tengo las pruebas de imprenta en mi poder, se va a llamar “Desde el azul Mediterráneo” y lo prologará mi gran y admirado amigo, D. Juan Carlos Tur Ayela y espero haga la presentación, en el Casino de Alicante, como de costumbre, mi entrañable D. Antonio Vivo Andújar, Párroco de la Iglesia de Santa María de Alicante. En este libro recordaré antiguos artículos, conferencias, entrevistas, charlas y opiniones reflejadas en la Prensa y Medios de la época y que, en algún aspecto y en parte de estos trabajos, su contenido también tiene actualidad. En él, entre otros asuntos, trato de narrar las gestiones que hicimos, un grupo de alcaldes (los locos de aquel momento) que intentamos crear la Federación Española de Ayuntamientos Turísticos. Resultan curiosas las informaciones en aquellos tiempos y aparece la crónica de una reunión en Sitges, con su Alcalde y un grupo de colaboradores, conmigo y varias personas, muy buenas, del Ayuntamiento de Benidorm, el 15 de noviembre de 1961, o sea, de la época más ilusionada del turismo español. El otro libro, que tengo muy avanzado, se va a llamar “Los Pajarracos” (Els Pardalots). Recalificaciones urbanísticas dudosas, retranqueos, ¿ilegales?, asesorías injustificables y otras picarescas. Con referencia al tercero, va a titularse “Fotografías comentadas” para lo cual estoy haciendo una selección entre cerca de 3000 fotos y, como decía, en la primera parte de mis declaraciones a este periódico, en ellas se verán sorpresas al encontrarse con caras (muy duras por cierto) de aquellos que presumen de lo que no son y serían capaces de traicionar a sus propios padres por pura conveniencia y también de algún que otro FURTAPOLLASTES. Tardo mucho en terminar un libro porque tengo la costumbre de documentar perfectamente todo lo que digo, para que pueda justificar con papeles la veracidad de todo lo que escribo. Algunos de mis colaboradores tratan de convencerme para que escriba sobre temas como, ¿cuándo y cómo se mezclaba arena con la harina que se vendía a los panaderos de Benidorm?; razones para que la Estación del Ferrocarril de Benidorm, estuviera tan lejos del casco urbano, lo que durante décadas perjudicó a los benidormeros, aunque ahora y al final, cuando lo planificamos urbanísticamente, fuera una ventaja; cuándo, como alcalde, el año 1951, avalé a todos los componentes del Comité Revolucionario de Benidorm para que pudieran regresar del exilio, todos aquellos que no tuvieran las manos manchadas de sangre, y por qué cuatro de los avalados no se atrevieron a volver a España; ¿quiénes han sido y ahora, en menos grado son, los familiares de Tonet Bayona, el benidormero Comisario de Salud Pública de la Generalitat Catalana, desde el verano de 1936? (parece ser que hasta ahora tienen vergüenza de reconocer su parentesco), del que el 24 de noviembre de 1995, en “La Cara del Moro” de A.B.C. Alicante, titulada “Tonet Bayona” dije: “Hijo de pescador en la “nostra badía”. Su buena madre, al enviudar, trasladó su residencia desde la humilde casa benidormera –frente al “tenyidor”- a la Barceloneta, en la voramar de Barcelona, donde trabajó y vivió con su hijo Tonet, que desde muy joven militó en la FAI, siendo amigo de Durruti, Ascaso y los principales dirigentes anarquistas de entonces. En compañía de otros correligionarios, asaltó el Banco de Tarrassa en Barcelona, con robo y asesinato. Fue juzgado y condenado a muerte por garrote vil. Nuestro alcalde, don Vicente Zaragoza Soria, presentó un escrito, firmado por todo el vecindario, solicitando clemencia y conmutación de su muerte por cadena perpetua, apoyado por el Cardenal Benlloch, veraneante en Benidorm en la residencia del Marqués de San Jorge –el alcoyano don Miguel Payá- y dirigido a Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII, quién satisfizo los deseos del pueblo. El 18 de julio de 1936 salió de la cárcel de Barcelona y se hizo cargo de Orden Público. Su primer acto fue maniatar y colgar por los pies de una viga del techo al fiscal que le acusó y en el suelo depositó comida abundante y agua fresca, pero lo dejó morir de hambre y sed. Visitó Benidorm acompañado de varios autobuses abarrotados de “gente” armada hasta los dientes. Se hospedó en el Hotel Bilbaíno y manifestó su deseo de ayudar a sus paisanos por haberle salvado la vida. Reunió al comité revolucionario local en su sede –casa de la familia Palacios- en la calle Condestable Zaragoza y les pidió que respetasen la vida de los benidormeros, pues de lo contrario les rociaría a ellos de gasolina y les prendería fuego. Creo que sobraba esta amenaza, pues por su temperamento, aquellos hombres, a los que conocí personalmente, no hubiesen cometido ningún asesinato, pero así ocurrió y así lo cuento. Al terminar nuestra Guerra Civil huyó a Francia y se erigió en cabecilla de su campo de concentración, que llenó de letreros prohibiendo hablar en francés, lo que cabreó mucho a las autoridades del país vecino. Conozco dos versiones sobre su final: la primera, de su fusilamiento por los franceses ante sus algaradas; y la otra, es que los alemanes al invadir Francia lo devolvieron a España y en Barcelona fue juzgado, condenado a muerte y fusilado. Que Dios perdone a este paisano de vida tan turbulenta. No era familia de ninguna de las ramas del apellido Bayona de aquí y ahora. Hace una década, en un pueblo vecino, hablé con un primo suyo que no lleva su primer apellido y me negó su parentesco. Su pariente me dio más pena por cobarde que Tonet por todo lo demás.” En fin, escribir sobre algunos asuntos que pueden interesar a nuestros paisanos pero que no son positivos para Benidorm, aunque aclaren ciertos acontecimientos, -no quiero hacerlo-, porque ya está bien de mordernos entre nosotros. Creo que no me van a convencer porque ante todo, soy cristiano y enamorado de mi tierra, sus gentes y costumbres. Usted ha sido una persona con muchísimas vivencias en sus diferentes cargos políticos. Todos estamos esperando un libro sobre las mismas durante su época de alcalde de nuestra Villa. ¿Lo hará?. Prometo que en mis libros voy a tratar todos los temas que no perjudiquen abiertamente a nadie por puro resentimiento mío, aunque algunos no merezcan este trato humano, sin que se les considere como lo que son: ratas hambrientas de poder, de viejo corral basurero. ¿Sabe usted si es verdad que D. Emilio Castelar visitó Benidorm alguna vez?. Claro que lo es y ya en “La Cara del Moro” de A.B.C. Alicante, el 28 de agosto de 1991, titulada “Don Emilio”, decía: “Castelar a quien me refiero, pasó alguna temporada en Benidorm invitado por su gran amigo benidormero y Senador del Reino, D. Joan Thous. D. Joan, prestigioso político en estas tierras, donde era “el amo” de la finca Bassa de Thous y otras heredades, vivía en su casona familiar, sita en la actual Plaza de Castelar, detrás de la Iglesia de San Jaime, conocida por “Casa de Les Blanquites” donde hoy están construyendo unos apartamentos de lujo, que han levantado abundantes críticas por parte de las gentes del pueblo, al derruir el antiguo edificio. De su estancia aquí, se cuentan muchas anécdotas. Yo trataré de espigar algunas entre las que conozco. El primer día, y al levantarse de la cama, D. Emilio intentó salir de su habitación pero se encontró con la puerta cerrada. Entonces abrió el balcón y, con agradable sorpresa, se encontró una rústica escalera de madera alfombrada y adornada con flores que le conducía hasta la placita donde el pueblo, con su Ayuntamiento a la cabeza, le vitoreó y el alcalde le entregó su “vara” en señal de respetuosa bienvenida. Por lo que me han contado, a D. Emilio le gustaba mucho los higos y una buena mañana, acompañado de otro buen amigo suyo y republicano federalista de Pí y Margall, que fue D. José Roig, a quien debo esta información, visitaron la finca “La Cala”, propiedad de sus parientes Los Lanuzas, en donde en el bancal en que hoy está situado el Hotel Delfín, de mi buen amigo D. Felipe Pastor, había una higuera verdal de frutos dulces como la miel. Les acompañó en la caminata el sobrino de D. José Roig, que era un niño y que de mayor fue alcalde de Benidorm: D. Emilio Ruzafa. Castelar y acompañantes terminaron con los higos al alcance de la mano y D. José Roig le rogó al niño Emiliet que trepara a la higuera para coger la fruta madura de las ramas más altas y se la ofreciese a D. Emilio. Muchos fueron los higos que le fue “tirando” el niño al tribuno, hasta que ya cansado y dirigiéndose a su tío le soltó: “¡Tío Pep, tírali figues a D. Emilio!”. Esta frase se repite por aquí siempre que a alguien le cunde la comida o cualquier actividad. En otra ocasión vino a visitarle su editor desde Madrid, para recogerle, con urgencia, unas pruebas de su último libro, que debía corregir D. Emilio, quien con tranquilidad le contestó que a pesar de las semanas pasadas en Benidorm, no había tenido tiempo más que para descansar y dormir. El editor regresó a la capital con las manos vacías. Según D. José Roig, Castelar era aficionado a la buena mesa y, entre sus platos preferidos, contaba “la coca farsida” a nuestro estilo, “els raorets” fritos muy frescos y los buenos arroces que, con tanto acierto, se condimentaban en nuestro pueblo y que le preparaba la cocinera de D. Joan Thous, que se llamaba Tona. Procuraré contar más anécdotas, durante su visita a mi pueblo, del que fue primerísima figura de la política nacional”. Los que escribimos, bien seamos periodistas o escritores en los medidos de comunicación, en ocasiones realizamos críticas, si queremos ser honestos, a la hora de plasmar un hecho o una opinión a través de la escritura, que afectan a amigos o a conocidos que no salen muy bien parados. ¿Qué recibió a cambio de la persona criticada?. Me ha sucedido como persona, como político, como profesional y como aficionado a escribir y me han correspondido, unos con gratitud y promesa de corregir los errores, y otros con rabietas infantiles, con derecho al pataleo, y a navajazos despiadados como venganza por decirles la verdad. ¿Cuántos familiares suyos, parientes o gente de su entorno más próximo, están empleados en centros oficiales por donde usted pasó y gracias a su influencia?. Por favor, no me ofenda. Nadie de los míos, que yo sepa, recibió ningún favor a costa del prójimo ni de la política. |
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